jueves, 20 de enero de 2011

Blader Runner 2, el Regreso.

He leído por ahí que algún degenerado sin escrúpulos pretende rodar la segunda parte de Blade Runner.

Muy bien, claro que sí.

Y de paso escúpeme en la cara. Méate sobre las fotos calcinadas de Ridley Scott y Harrison Ford. Baila sobre la tumba de Isaac Asimov al ritmo de la banda sonora de Vangelis. ¡Hazme tragar unicornios de origami, arráncame los ojos, criogenízalos, dámelos de comer y échame limon en las cuencas vacías!

Recreación de un hipotético visionado de Blade Runner 2


En su día me compré el cofre de friki de coleccionista, que incluye cuatro versiones completas de la película, lo prometo: el montaje especial con escenas añadidas, el estreno de 1982 en cines, el estreno internacional de 1982, y el montaje del director de 1992.

Y aún existen dos versiones de trabajo para preestrenos y festivales y una versión para televisión con los contenidos "ofensivos" editados, que alguien tuvo la decencia de no incluir en el box de coleccionista.

Siempre me ha parecido blásfemo y sacrílego todo ese baile de versiones, ediciones, cortes y demás copy-pastes.

De todas estas, y por razones que no puedo revelar aquí, pero que cualquiera que haya visto las diferentes versiones (unas cuantas veces) podrá identificar, las únicas en las que la historia mantiene su integridad argumental y la totalidad del trasfondo existencialista que subyace bajo la misma, son la primera y la última del cofre.

Las otras están repletas de imposiciones por parte de la Warner como la voz en off que tanto Ridley Scott como Harrison Ford intentaron eliminar hasta el último momento sin éxito. O la supresión de escenas (alguna de ellas esencial). O la adición de otras escenas (¡tomadas de otras películas!) con el propósito de hacer la peli más comercial pero contribuyendo a emborronar y deformar la historia.

En definitiva, toda clase de pastiches, aberraciones y atrocidades cometidas de la forma más chapucera y cutre.

Y ahora, no contento con todas estas afrentas a una obra maestra del cine, total, redonda y definitiva, un iluminado carente de toda ética ha pensado que es una buena idea hacer Blade Runner II, el Regreso, con Harrison Ford y Rutger Heuer en la cúspide de su carrera, o mejor aún, con actores a los que no conozcan ni en su casa a la hora de comer, preferiblemente extirpados de una selección de los mejores telefilmes emitidos por Antena3 a la hora de la siesta como Decisión Final o Juego Mortal. O Juego Final. O Decisión Mortal, bueno, ya sabéis cómo va esto.

Ha visto cosas que sus nietos no creerían


Y sucederá como con Star Wars.

Antes se podía afirmar sin miedo que uno era fan de Star Wars y todo el mundo lo entendía a la primera. Era muy fácil, te gustaba Star Wars y punto.

Ahora no, ahora tienes que precisar que la que te gusta es la primera trilogía, pero la primera que se rodó, claro, no la que cuenta la primera parte de la historia, que se rodó después pero cronológicamente sucede antes... ¿y por qué? ¿por qué tanto dolor? ¿qué necesidad había de complicarlo todo rodando un truño infumable lleno de personajes ridículos que mancilla una trilogía mítica?

Luke, yo soy tu padre...


Las cosas estaban bien como estaban, rodar una precuela de Star Wars era tan absolutamente accesorio y carente de sentido como, digamos, rodar una secuela de Blade Runner.

Por lo que a mí respecta sólo existe una trilogía de Star Wars, nunca se rodaron una tercera y cuarta parte de Alien y Blade Runner no tiene y nunca tendrá una segunda parte.

miércoles, 19 de enero de 2011

¿Estamos solos?

Me dice Una Que Yo Me Sé, que ha aprendido a no contar con nadie.

No me lo dice gravemente, no hay un ápice de dramatismo en su afirmación, sino como un hecho cierto e innegociable, como el triste producto de la experiencia propia ante el que uno tiene que resignarse.

Lo escucho y me entristezco un poco, no porque me sienta aludido, sino porque temo que tenga razón y que lo único que me haya impedido llegar a la misma conclusión es que ella me lleve un par de vueltas de ventaja en estas cosas.

Es verdad que hay gente que antes estaba cerca y ahora, simplemente, no está, pero también es cierto que hay muchos que permanecen y se mantienen ahí, contra viento y marea, inasequibles al desaliento.

Y lo cierto es que a mí me reconforta pensar que uno no está solo en este viaje. Y también que otros, a su vez, verán en uno un faro que les guíe hasta tierra en alguna noche oscura de tormenta.

Llamadlo ingenuidad. O será que algún día me llevaré un buen chasco, pero por el momento me siento más feliz pensando así.

Qué tonto, ¿no?

martes, 4 de enero de 2011

Cold turkey

Seré sincero.

También fue por su culpa, también fue la responsable.

Y también cai como un idiota, era fácil.

No fue voluntario, ya lo sé, pero a quién le importa.

Ahora me voy a sacudir este yugo de encima, y lo voy a hacer a lo bestia, de una vez.

Y todo volverá a ser normal.

Afortunadamente dejé migas de pan.

Y sabré regresar.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Deshipotecado

Ya no soy un hombre endeudado.

Ya, ya lo sé, durante un año podría haber exprimido la evocación del potencial drama novelesco que conlleva ser un tipo endeudado, podría haberme emborrachado y haberme jugado el coche en una timba, o haber asesinado por dinero... pero la verdad es que no hay nada de novelesco ni de poético en tener una hipoteca.

Al principio un poco de nervios, luego cada uno jugamos nuestro papel, ella (hace tiempo que ella es "ella", en minúsculas) el de "soy amable y graciosa, caigo bien", yo el de "soy educado y chistoso, también caigo bien" los dos el de "somos maduros y civilizados" y la tarde transcurrió con algún contratiempo de carácter burocrático pero sin demasiadas tensiones.

Sólo espero que la fortuna nunca me vuelva a extraviar por sus tierras, ni a ella por las mías, que ni siquiera nos crucemos en el camino, y que sea feliz sin que yo jamás lo sepa, ni quiera.

Ahora sí que, al fin, se cierra una puerta que esconde cosas demasiado oscuras como para no querer cerrarla con llave.

Otras puertas nuevas se abren...

domingo, 24 de octubre de 2010

Camelánea espelifucia

Como el fasgo sendal de la pandurga
remurmucia la pínola plateca,
así el chungo del gran Perrontoreca
con la garcha cuesquina sapreturga.

Diquelón, el sinfurcio flamenurga
con carrucios de ardoz en la testeca,
y en limpornia simpla y con merleca
se amacoplan Segriz y Trampalurga.

La chalema, ni encurde, ni arropija;
la redopsia, ni enfucha, ni escoriaza;
y enchimplando en sus trepas la escondrija,

con casconcia ventral que encalambrija,
dice la escartibuncia mermelaza:
¡Qué inocentividad tan cuncunija!


Juan Pérez Zúñiga

No me diréis que no os dulcea las orjizas.

domingo, 17 de octubre de 2010

Soluciones.

Después de una orgía de despidos sin precedentes, el director general de mi empresa quiere reunir a todos los empleados restantes en un auditorio de un centro comercial cercano a LugarDondeTrabajo para compartir con nosotros los planes de futuro de la compañía.

En unos días en los que la rumorología goza de una salud excelente, se han disparado inevitablemente las conjeturas y las hipótesis.

Los sondeos a pie de cafetera indican que la opinión más extendida es que van a gasearnos.

martes, 12 de octubre de 2010

Aprendiendo a vivir.

-Hola, buenas.
-Buenas...
-Mire, quería una caja de tacos y otra de alcayatas.
-¿Cómo las quieres?
-Ehmmm... pues no sé, normales.
-Ya, pero ¿del 5? ¿del 7? ¿del 25? ¿con apertura angular? ¿con rosca de penetración? ¿con liposomas?
-¿Eh?
-¿A ver, para qué son?
-Pues... para colgar algo en la pared, claro.
-Ya, pero qué quieres colgar.
-Ehmmm... una lámina muy chula que adquirí en Irlanda el año pasado y...
-No, no, pero que cómo es, ¿misotrópica? ¿esferular?
-Pues oiga, no sé, una lámina, normal, rectangular, plana... ¡una lámina!
-Ya, pero es que a ver, si la lámina es churriforme, vas a necesitar unos tacos reforzados con zurilio que se embrostan cuando los esforcilas, por el contrario, si es chachimórfica, deberás tener cuidado de que las alcayatas no se endrinen cuando las junjurcies, para lo cual puedes elegir entre que los tacos sean del tipo 3-Alfa Centauri, o que las alcayatas sean de categoría Lolailo-Lailo, pero nunca jamás las dos cosas a la vez, pues de lo contrario implotaría el Universo. ¿Qué decides?
-¿Quién es usted?, ¿Mayra Gómez-Kemp? tengo miedo.
-A ver, chaval, si está muy claro, mira: o alabardas la lámina esa, o la mocheas. ¿Tienes un rejunciador atómico en casa?
-Pues no, que yo sepa...
-Bueno, te puede valer con un destornillador, una goma de borrar y un pimiento morrón... mira, lo mejor es que traigas la lámina y la pared, y ya te diré yo lo que necesitas.
-La pared, ¿no?. Claro, claro, en un rato vuelvo con todo.
-Venga chaval.
-Venga.

miércoles, 7 de julio de 2010

Indefinición

Inconscientemente voy poniendo piedras. O las voy quitando.

Y me angustio, y no sé explicar por qué. O sí se explicar por qué, pero no quiero, o no me lo permito.

Yo, que siempre he tendido a caminar por terreno firme, ¿por qué me arriesgo a tomar el camino pedregoso? y entre tanto me convenzo de que todo es inocuo, y no me lo creo.

Y cuando miro sólo veo cosas buenas, y no lo entiendo. No es justo. Es cualquier cosa menos justo.

Ortigueira refresca la mente y el cuerpo, necesito un poco de eso.

Sé que no puedo ser más críptico, pero no puedo ser más claro.

martes, 6 de julio de 2010

Reflexión rápida

A veces me entra un poco de miedo y no sé si estoy haciendo las cosas bien o qué es lo que quiero hacer con mi vida... pero sólo a veces.

jueves, 1 de julio de 2010

Más critica literaria

La semana pasada me dejé caer por el FNAC sin intención de comprar nada y, como no podía ser de otra forma, salí de allí con cuatro libros.

Y si mi acompañante no me hubiese hecho reparar en el hecho de que mientras mi boca juraba y perjuraba que ese era el último, mis manos cogían más y más libros y los añadían a los que ya tenía, probablemente habría caído alguno más.

Estas son mis adquisiciones:

1-El Curioso Incidente del Perro a Medianoche.
2-Catch-22.
3-El Corazón en las Tinieblas.
4-Orgullo y Prejuicio.
5-The Handmaid's tale.

El primero me fue recomendado hasta la saciedad, y ahora que por fin lo estoy leyendo, entiendo por qué... es original, hilarante, inteligente y a la vez despierta en mí una gran empatía por la especial condición del protagonista... no lo he terminado, pero por ahora es muy recomendable.

Catch-22 es una novela narrada de manera aparentemente caótica y repetitiva, pero bajo esta aparente anarquía subyace un orden conseguido mediante asociación de ideas, ademásd de una crítica feroz contra los burócratas... me está costando, pero sigo con él.

El corazón en las tinieblas surgió en una conversación con UnaQueYoMeSé, mi inspiradora literaria oficial que ahora escribe más en serio que nunca :), y está en reserva. Le tengo ganas.

Orgullo y Prejuicio es un clásico que tuve y perdí, así que lo he recuperado. Merece una relectura, porque casi no lo recuerdo.

Y finalmente está The Handmaid's Tale, una obra maestra, total, redonda y definitiva. Distopía futurista desde un enfoque diferente y un resultado demoledor que, a mí, personalmente, me marcó para siempre. ¿Para cuándo el Nobel de Literatura para Margaret Atwood? No era mío el ejemplar que leí y es uno de esos libros que quiero en mi biblioteca.

lunes, 14 de junio de 2010

Retrospectiva y presente

Hace poco más de un año no era más que un cadáver andante, una patética carcasa vacía, desposeída de cualquier emoción que no fuera una infinita tristeza.

Cuando lo recuerdo casi parece un mal sueño o, peor aún, el producto facilón de la mente de algún escritor mediocre de novela romántica.

Pero fue real, y conviene no olvidarlo.

Y ahora la vida me sonríe. Y los hados me favorecen y el destino se torna halagüeño.

Porque a veces uno se lleva agradables sorpresas y aprende a valorar lo que merece ser valorado. Y aprende de los errores del pasado, y del calvario sufrido, y crece como persona y se vuelve más fuerte.

Y cada vez hay menos tropezones y el camino es más llano, y el viento sopla a favor y la tormenta se repliega para permitir que el sol nos caliente.

Y vuelvo a beber del arroyo y el agua está fresca, y no envenenada, y me llena de vigor y de confort en lugar de enfermarme.

Claro que aún escuece a veces, qué tontería, y que puede que alguna cicatriz me acompañe el resto de mi vida. ¿Alguna vez fui tan ingenuo como para pensar que no sería así?

Pero el tiempo hace su labor y las heridas sanan.

Nunca tuve la certeza de que sería así, sólo la intuición.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Los Planetas son para el verano

No no se me ha ido la olla, es que hace un rato he puesto mi lista de Los Planetas en Spotify y, mientras los escucho, me he dado cuenta de una cosa curiosa.

Debía de andar la década de los 90 cerca de su ecuador cuando descubrí a este grupo y me aficioné a ellos poco a poco, casi canción por canción.

Después, como supongo que le sucede a todo el mundo con los grupos que les gustan, he pasado por etapas de mayor o menor acercamiento a su música.

Pero este verano marcó un punto de inflexión en este recorrido oscilante. Este verano me empapé de Los Planetas, me los bebí, me revolqué en ellos y salí impregnado de su esencia, de sus letras y de su música.

Si Jota así me lo indicaba, me podía sentir rebelde, dolido, vengativo, cínico, optimista, melancólico, perdedor, socarrón...

Reconozco que muchas tardes de ese verano me resultó muy cómodo dejarme llevar por la extraña mezcla de rabia y resignación que desprenden muchas de sus canciones... otras me hicieron sonreir asintiendo y otra que había oido ya mil veces, y que escuché otras mil este verano, me contó mi propia historia.

Fue tan intenso el proceso y me resultó tan placentero refugiarme en la música (no sólo en Los Planetas, pero sí mucho) que, por puro condicionamiento, ahora, mientras los escucho, veo (y huelo, y siento) esos días de verano, el calor, la manga corta, las cervezas en terrazas...

Y lo bueno es que, después de uno de los peores veranos de mi vida (superado gracias a barbacoas, viajes a Ortigueira, Londres, Cullera y Barcelona y el esfuerzo de mis amigos, claro), las sensaciones que acompañan a Los Planetas no son negativas, sino más bien agradables, y me evocan algo que, paradójicamente, no se encuentra situado en el pasado, sino en el futuro.

Si de mí depende, el próximo verano lo voy a disfrutar como no he disfrutado un verano desde hace mucho tiempo, que me lo he ganado.

miércoles, 27 de enero de 2010

Upbeat

No me deis por muerto, chicos, sigo por aquí, más vivo que nunca, reorganizando mi vida desde mis cuarteles de invierno y haciendo cosas que me gustan.

Creo que me pica el gusanillo del blog otra vez, pero esta vez ya como algo puramente lúdico, yo diría que el efecto terapéutico de escribir siempre estará ahí, pero ya no lo necesito en la misma medida, por fortuna.

Desde septiembre hasta ahora han pasado infinidad de cosas, casi todas buenas; algunas se pueden contar, otras, desgraciadamente, no...

Cuando llegue el momento entraré en detalles, de forma un poco desorganizada, como acostumbro, aunque trataré de seguir un orden cronológico... a modo de resumen os diré que:

octubre fue un mes de transición, pasé mi primer resfriado del invierno, disfruté la compañía de mis amigos en un lugar ignoto en el culo del mundo (aunque había barbacoa y eso suple cualquier otra carencia :)) y me mudé de casa (por fin vivo en el centro de Madrid!).

Noviembre fue... bien, esto es justo lo que no puedo contar, pero es sin duda lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo... (y no me refiero a la visita de Timeshock, que fue otro de los momentos álgidos del mes, sin duda). Segundo resfriado del invierno.

Diciembre me ha llevado a la ciudad de los rascacielos y a disfrutar de la Navidad como hacía mucho que no disfrutaba... me gusta el cambio. Tercer resfriado del invierno (tres en tres meses, yo creo que ya, ¿no?).

Enero... bueno, aunque esté agonizante, enero aún no ha terminado, pero ha sido el mes de la estabilidad (espero que definitiva) y no puedo sino agradecerle haber gozado cada momento de sus viernes y sus sábados, que ya no son tristes y oscuros, ni siquiera insulsos y anodinos, sino luminosos, alegres y cálidos, por mucho que fuera llueva, nieve y hiele :).

Creo que he vuelto, pero aún no las tengo todas conmigo... seréis los primeros en saberlo.

domingo, 4 de octubre de 2009

Barcelona

En Barcelona te tratan mejor que en Madrid.

O quizás debería decir "en Barcelona ME tratan mejor que en Madrid", porque mis amigos de la Ciudad Condal juran y perjuran que lo acaecido durante tan señalado fin de semana no es, ni mucho menos, lo habitual. (Yo no me lo creo, y punto).

Podría argumentar que el hecho de sentirme bien tratado fuera de Madrid no es un hecho extraordinario, dado que en Madrid, generalmente, me tratan a patadas, pero es que la bondad del trato en Barcelona no lo es por comparación con el de Madrid (si bien este contraste no hace más que enfatizar las diferencias) sino que lo es per se.

Viernes (11.15): La estanquera, joven, vital y radiante nos regala una amplia sonrisa mientras bromea alegremente con nosotros a cuenta de una pequeña confusión (ajena completamente a su responsabilidad, naturalmente) producida en el momento de pagar.

Brilla el sol y suena Shiny Happy People, de REM.


Viernes (12.30): Tomamos unas cervezas en un delicioso local regentado por unos argentinos que desbordan amabilidad y cordialidad por los cuatro costados.

Los comentarios simpáticos y las sonrisas se suceden todas y cada una de las veces que nos dirigimos a ellos.

Sopla una suave brisa que nos trae las notas de Beautiful Day, de U2.

Viernes (14.30 aprox.): Comemos, qué digo comemos, degustamos los exquisitos manjares de un coqueto restaurante barcelonés de ambiente amistoso y relajante.

Los camareros me dispensan el trato de "Señor Marqués".

Las Cuatro Estaciones de Vivaldi en el hilo musical durante la comida. Al salir, somos sorprendidos por un grupo de barceloneses espontáneos que cantan Viva la Gente animándonos con regocijo a que nos unamos a ellos, lo que hacemos con alborozo.

Sábado (11.30): Sentados en una terraza frente al Hospital de Sant Pau, el camarero me sonríe con cordial complicidad al servir los cafés (deliciosos).

Después, a la hora de pagar, recibe con resignación el dinero por parte de uno de mis acompañantes, con la decepción pintada en su cara al no haber gozado del honor de recibirlo directamente de mis manos.

Al traer la vuelta, considerando que es su última oportunidad de agasajarme, se salta el protocolo y me la entrega con manos temblorosas diciendo con gratitud infinita "Vuestra vuelta, Excelencia".

Hace una mañana esplendorosa y puedo escuchar como algún barcelonés, feliz de serlo, canturrea Love is in the air según pasa a nuestra altura.


Sábado (15.00): Decidimos comer en un restaurante del centro. Estilo moderno y cocina soberbia.

Los camareros se deshacen en elogios y espantan a la nube de periodistas y curiosos que se congrega a nuestro alrededor.

Al final de la comida, pese a nuestra insistencia, el dueño del restaurante, que ha salido a saludarme, rehusa cobrarnos un sólo céntimo, argumentando que el honor de tenerme en su humilde local es tan inconmensurable que jamás lo olvidará y jurando por su difunta madre que rebautizará el salón de honor como "Salón Banshee".

Cuando nos vamos se despide con ojos acuosos: "Gracias, Señor, jamás le olvidaremos".

Pomp and Circumstance suena, apropiadamente, en el momento de la despedida.


Entenderán pues, supongo, que gruesos lagrimones rodaran por mis mejillas cuando, ante la mirada incrédula de Una-Que-Yo-Me-Sé y de Timeshock, el camarero de la terraza en la que nos encontrábamos el sábado alrededor de las 5 de la tarde, al ser interpelado pidiendo yo que me cambiara un billete de 5 euros para tabaco, me preguntara con una sonrisa radiante "¿qué tabaco va a querer Su Majestad?", respondiendo yo "Nobel", desapareciendo él raudo cual centella y retornando acompañado de música de clarines, rodeado de pajes que arrojaban pétalos de rosa a su paso mientras toda la multitud, congregada alrededor del cordón de seguridad que la división de honor de la Guardia Urbana (todos con sus uniformes de gala) había organizado, nos vitoreaba y arrojaba confeti y serpentinas, a la vez que el alcalde de Barcelona y demás autoridades de cuerpo presente, emocionados también, esperaban con los nervios reflejados en sus ojos llorosos la oportunidad de ofrecerme las Llaves de la Ciudad, que brillaban en sus manos mientras cientos de periodistas acreditados procedentes de más de ciento cuarenta países trataban de captar el momento y de obtener alguna declaración; retornaba el camarero, decía, que al llegar ante mí hinca una rodilla en tierra e, inclinando la cabeza, me ofrece de sus manos enguantadas en blanco, una bandeja de plata sobre la que se hallaba un cojín de terciopelo y, descansando sobre este, un paquete de oro purísimo con diamantes engarzados y con la leyenda "Nobel" sobre su costado, cada letra minuciosamente tallada de forma artesanal por un descendiente de Claude Garamond, que contenía una veintena de cigarrillos de la máxima calidad, cuyo sabor era tan sublime y carente de parangón que cualquier intento de describirlo resultaría un torpe ejercicio de futilidad.

Que uno no es de piedra.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Cerrando el círculo

Bueno, pues ahora sí que se acabó, oficialmente hemos finiquitado la relación.

No me vuelven a ver el pelo en otra así, eso que quede claro.

Busco casa en Madrid, damas y caballeros, si alguien sabe de algún alquiler bueno, bonito y barato por la zona Conde-Duque / Malasaña que tenga la bondad de hacérmelo saber.

Qué alivio, por Dios.

martes, 1 de septiembre de 2009

Moving on

Algunos os echaréis las manos a la cabeza. Otros consideraréis que entra dentro de la normalidad.

De hecho, creo que sé quién reaccionará de cada manera.

Mañana he quedado para comer con Ella.

Ya sé que parece que he aprovechado a que mi conciencia (AKA Canalla y la Bicha) estén fuera del país, joder, parece premeditado, pero no lo es en absoluto, de hecho no había reparado en ello hasta que me he puesto a escribir.

Pero el caso es que estoy on my own, que dicen los anglos, y que, por mucho que haya voluntad de ayudar, es la única forma en la que esto se va a resolver de una vez por todas.

Como no las tengo todas conmigo (en muchos aspectos) me disculparéis que no dé más datos en este momento.

Curiosamente esos datos los tienen dos amigos (Joe y Little Thing) que no son lectores de este blog...

Alea jact est, aunque lo mismo me quedo como estaba, entonces veré qué cartas jugar y como jugarlas.

Lo que tengo claro es que esto hay que moverlo, otra vez tengo la sensación de estancamiento y, una vez más, por más que me fastidie porque se lo negué hasta la saciedad, Canalla dio en el clavo alentado por dos pintas de Newcastle (y otras dos que me apreté yo ya son cuatro):

La puta casa es la que me mantiene donde estoy. (Sí, Canalla, no es accesoria, hala, ya lo he dicho.)

Joder, si yo vivo solo quiero vivir en Malasaña, no en CiudadPeriféricaEnLaQueVivo, así que, ¿qué pelotas hago yo aquí? bueno, es lo más cómodo, claro, pero no es lo que quiero.

Así que mañana saco conclusiones como Dios pintó a Perico.

Tanta tontería, hostia ya.

martes, 25 de agosto de 2009

Indigo

Snakes speak when snakes hiss
I know this. I know this,

Snakes kill when snakes kiss
I know this. I know this...


Si tan sólo fuera capaz de moverme un poco y ponerme fuera de su alcance, estaría salvado... pero no sé si es que no quiero o simplemente, no puedo.

Aunque puede que al final todo se resuelva por sí solo.

PS. Perdón por lo críptico, pero ese es mi estado ahora mismo: críptico como una puta peli de David Lynch.

lunes, 24 de agosto de 2009

Testimonios

Hoy me he escapado del trabajo a las dos de la tarde y he gozado del placer indescriptible de comer en mi casa un día entre semana.

Me encanta comer tranquilamente viendo los Simpson y después el Telediario, y así lo he hecho hoy.

Durante el informativo han comentado la noticia de que un grupo de malhechores había secuestrado al hijo de un empresario, lo habían atado y amordazado en una casa de un pueblo perdido de Madrid y habían pedido un millón de euros (así, sin pasarse tres pueblos y dos Comunidades Autónomas ni nada) por su rescate.

Lo que me ha llamado la atención es esa tendencia que tienen algunos medios de buscar el testimonio de los lugareños a toda costa, como si fuera una cuestión de vida o muerte, aunque este tenga el mismo valor informativo que un pedo de Paquirrín.

Ejemplo:

Voz en Off:
...los secuestradores habían abordado el vehículo del joven cuando este se dirigía a su trabajo y lo llevaron a la fuerza a una casa en el término municipal de Pueblo Ignoto Perdido En El Culo Del Mundo.


Viejuno 1:
Pues sí, se conoce que le sacaron del coche y lo trajeron aquí, a Pueblo Ignoto Perdido En El Culo Del Mundo.


(ajá, lo sospechábamos, gracias).


Voz en Off:
El joven fue atado y amordazado, pero al parecer pudo librarse de su mordaza y sus gritos de auxilio fueron escuchados por un vecino de una casa cercana que avisó a la Guardia Civil.


Viejuno 2:
y entonces escuchó unos gritos "auxilio! auxilio! que me han secuestrao!" y ya llamó a la Guardia Civil.


Creo firmemente que si los protagonistas de estos testimonios fueran, directamente, los encargados de narrar la noticia, redundaría en un beneficio para todos, a saber:

Por un lado la cadena de televisión se ahorraría el sueldo del periodista, que esto nunca viene mal.

Por otro lado nos ahorrarían a los espectadores la excitante experiencia de escuchar cada comentario por duplicado.

Como le decían las muñecas de Famosa a Hermida en aquel mítico sketch de Martes y Trece: "No nos lo repitas más, que no somoooos gilipollaaaas".

domingo, 16 de agosto de 2009

A cane muto et aqua silente cave tibi

O lo que es lo mismo, cuidado con el perro que no ladra y con el agua silenciosa.

Un pequeño periodo de debilidad, parece que las cosas nunca son del todo estables.

Y, peor aún, sigo con la cabeza hecha un lío...

Canalla, la Bicha y E, me han ayudado un montón últimamente, me ayudan a ver las diferentes perspectivas, pero la Bicha tiene razón: al final todo queda en mis manos.

Otra vez.

¿Todo? pues no tengo ni idea, porque no tengo ni idea de a qué estamos jugando. Ni un ápice de información.

Y no pienso preguntar, ya lo hice antes y no me resultó nada reconfortante.

Si esto va de ver quién tiene más resistencia... en fin, seré el puto hombre de hielo si hace falta, pero no seré el primero en mover pieza. No hasta que sepa de qué va esto. Me muevo fatal por terreno inestable.

Por otro lado, he pedido tiempo muerto y, tal vez, es lo que estoy teniendo...

Hace algunas semanas rechacé una oferta que se me presentó por parte de alguien de quien no esperaba que me ofreciera lo que me ofreció, y aún estoy analizando qué significa... ¿que no me interesaba? ¿que sigo estancado aunque me engañe pensando que no? otra incógnita más para la colección.

Septiembre se acerca y tengo un poco de miedo.

viernes, 7 de agosto de 2009

Corrientes circulares en el tiempo

Una vez, si mal no recuerdo,
me tenías en la punta de los dedos.
Las secuelas de los viejos días
estarán conmigo el resto de mi vida.

Me quedé dormido un momento
y los valles se cambiaron por desiertos
por obra y gracia de El que controla el firmamento,
El que decide que ande perdido en corrientes circulares en el tiempo,
El que transforma los diamantes en quejidos y lamentos,
El que se encarga de que salgas y que yo me quede dentro.

Asustado, sintiéndome enfermo,
como una temporada en el infierno.
Intentando ver una salida,
encontrando más problemas todavía.

Todo esto que jamás podré comprender,
lo que obtuve a cambio de intentar hacerlo bien.
Eso no es para mí, quiero mi parte de lo bueno.
Quiero que estés aquí, quiero tenerte dando vueltas a mi lado todo el tiempo,
en nueve órbitas concéntricas y yo estar en el centro.
Será mucho pedir, pero es lo menos que merezco.